Debaten especialistas sobre competencia y perspectiva en esa materia

titulo:Escenarios de la convergencia tecnológica

autor :clara luz alvarez

medio:revista mexicana

fecha.febrero del 2007

genero:nota informativa

medio:prensa

El pasado 3 de octubre en el Diario Oficial de la Federación se publicó el Acuerdo de Convergencia que permitirá ampliar a algunas empresas sus servicios de telefonía, Internet y televisión. ¿Qué implicaciones para la vida política, económica, social y cultural tendrá la llamada convergencia tecnológica en nuestro país? ¿Cómo se vislumbran las perspectivas en un escenario cuasi monopólico? ¿Cuál es el papel de los especialistas y la academia en ese contexto? Con el fin de analizar dichas vertientes, Revista Mexicana de Comunicación convocó a un debate con tres especialistas: Clara Luz Álvarez, otrora comisionada de la Cofetel y abogada experta en la materia; Francisco Vidal, economista, consultor de estrategias de comunicación y columnista de Excélsior; y Gabriel Sosa Plata, académico e investigador de la UAM Cuajimalpa, columnista de El Universal y colaborador de RMC.

RMC: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de convergencia tecnológica? ¿Cuáles son sus impresiones sobre lo que está ocurriendo en la actualidad en torno a este tema?

Clara Luz Álvarez
Yo lo pondría en términos simples: la convergencia digital es el avance tecnológico que permite la prestación de diferentes servicios de comunicación en una misma plataforma. La digitalización no es otra cosa que una tecnología avanzada empleada para prestar más y mejores servicios. Con la economía de escalas, tal digitalización hace que se reduzcan los precios en la telecomunicación.

Francisco Vidal
Gracias a esas nuevas plataformas y a la posibilidad de trasmitir más contenidos, se amplía el margen y la posibilidad de transmisión de todo tipo de datos. Con tal proceso de digitalización -donde crece la posibilidad de transmisión por los simples medios-, vamos a tener muchas salidas. Incluso hoy día ya se clasifican a las líneas telefónicas no como tales sino como accesos. Por ejemplo, si una empresa ofrece televisión por cable, telefonía y otros medios, ya no significan eso: son accesos para buscar información. Esto llevará, entonces, a poner cada vez más la mirada en las compañías que por un lado producen los contenidos y, por otro, las que tienen la infraestructura técnica de transmisión.

Gabriel Sosa Plata
No hay mucho que agregar, salvo que ahora a la convergencia tecnológica se le ha denominado el triple play, justamente porque permite usar esos servicios en una sola red de telecomunicaciones: para imagen, audio y voz. Por eso, las empresas telefónicas, ahora que se habla del Acuerdo de Convergencia, estarían en posibilidad de prestar servicios de video o de televisión restringida. A su vez, las empresas de televisión restringida podrían ofrecer servicios de telefonía y algunas de ellas ya se están acercando al triple play. Varias empresas ya ofrecen los servicios de televisión por cable, de audio y video, de Internet y de trasmisión de datos.

El tema del Acuerdo de Convergencia ha estado en la discusión en los últimos meses. Antes estuvo el asunto de las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley Federal de Telecomunicaciones en donde la convergencia ocupó un lugar preponderante. De hecho una de las razones principales por las cuales se llevaron a cabo tales reformas fue la convergencia tecnológica. Éste es un tema que ha estado desde hace mucho tiempo en la agenda de los medios de comunicación, porque representa el camino que las nuevas tecnologías van a seguir a nivel mundial.
RMC: ¿Qué es exactamente el Acuerdo de Convergencia, cuáles son su propósitos y qué diferencias hay respecto del apartado de convergencia en la llamada Ley Televisa?
Clara Luz Álvarez
El Acuerdo de Convergencia, publicado en octubre pasado, busca simplificar un proceso administrativo. Realmente la Ley Federal de Telecomunicaciones era, de por sí, una ley convergente que preveía otorgar concesiones para redes públicas de telecomunicación: nunca pretendió otorgar concesiones por servicio específico. Sin embargo, la práctica administrativa consistió en ir otorgando concesiones de redes publicas para determinados servicios, como el telefónico o el de televisión restringida. Esto fue haciendo que, a pesar de que teníamos una ley convergente en México, se continuaran segmentando los mercados y haciéndose competencias locales. El Acuerdo de Convergencia, en mi opinión, era innecesario; lo que se necesitaba era una modificación de la práctica administrativa; sin embargo, fue un mecanismo para aprovechar el viaje y hacer otro tipo de reformas e incluyó los temas de portabilidad (cuando un usuario puede llevarse su número de una compañía a otra), de interconexión, pero también se eliminó una restricción importante en cuanto a la limitación de nuestro espectro, básicamente al grupo MVS que tiene bandas de frecuencia microondas sin que existiera una justificación del porqué se borraba este límite de los 72 megahertz. Asimismo cabe la posibilidad de que Teléfonos de México entre al mercado de televisión restringida, lo cual no está mal, aunque Telmex requiere condiciones específicas. Y como está estructurado el Acuerdo, será difícil que la autoridad pueda establecerle condiciones específicas para posibilitar una competencia más o menos equilibrada.

Francisco Vidal
Como dice Clara Luz, la competencia equilibrada parece un propósito que nunca vamos a lograr en materia de telecomunicaciones. Nacimos con una compañía de teléfonos, luego eran dos, y más tarde ya fue sólo un monopolio. Con la televisión tenemos un dúo polio que es cuasi monopolio. En fin, da vergüenza el escenario.

Creo que como autoridad es muy difícil manejarse en este marco económico estructural que persiste desde hace 30, 40, 50 años. Pienso que la mal llamada Ley Televisa (en realidad es una reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión) sólo complementa en alguna medida el Acuerdo de Convergencia, pues ahora las redes de televisión y de radio van a poder ser redes públicas de telecomunicación. Es decir, una vez que desarrollen sus estándares tecnológicos, cuando se digitalicen, van a poder ofrecer mejores servicios: desde llamar por teléfono o leer periódico vía digital, hasta ver la tele o un programa por demanda de televisión restringida. Solemos llegar a las reformas muy tarde; por ejemplo, en telecomunicaciones hoy se habla de diversificar, cuando en Estados Unidos esa fase inició 20 años antes. Yo quiero ver quién es la persona que va a competir con una red pública de telecomunicaciones.
Gabriel Sosa Plata
Hay que llamar a las cosas por su nombre. No podemos soslayar la necesidad de que las empresas se diversifiquen y lleguen a la convergencia, pero lo cierto es que ese acuerdo buscaba fundamentalmente favorecer a Telmex. La Ley Federal de Telecomunicaciones es pro convergente y lo que se buscaba era poner a las partes de acuerdo -porque de otra manera iba a ser difícil llegar a la convergencia- y de alguna manera obligar a Telmex a interconectarse. Entonces, el Acuerdo buscaba facilitar una cuestión administrativa, una revisión del título de concesión de Telmex, para que entrara de lleno al servicio de Televisión de Paga.

Hemos llamado Ley Televisa a la Ley Federal de Radio y Televisión porque justamente fue redactada por abogados y especialistas ligados a esa empresa. Desde un principio se sabía que Televisa era la más interesada en esa nueva legislación, pues tenía muy claro que para incorporarse de lleno a la competencia o al servicio de telecomunicaciones, necesitaba un marco legal adecuado a sus intereses. Y la propuesta legislativa se ajustaba perfectamente a sus necesidades. Estas reformas no se pueden entender sin antes haber leído el acuerdo de política de televisión digital, porque van de la mano. De hecho, en el acuerdo de política de transición de televisión analógica a la digital, uno de los objetivos era que se pudieran prestar los servicios adicionales de telecomunicaciones. Ese acuerdo decía: estos servicios adicionales de telecomunicación deberán ajustarse a lo que establece la Ley Federal de Telecomunicaciones. Y ésta plantea una contraprestación, una serie de requisitos adicionales por los que pagan todos los demás prestadores de servicios, y lo que hace la Ley Televisa es darles las facilidades administrativas para que las empresas, sobre todo de televisión, puedan entrar de lleno a ofrecer servicios pro convergentes.

El tema de la convergencia, en efecto, necesita debatirse más, pero no de la manera tan excluyente y discriminatoria como se han dado las últimas reformas. En tal sentido, como dice Francisco Vidal, tenemos el gran problema de que en telecomunicaciones hay una empresa preponderante: Telmex, y en el ámbito de la radiodifusión, existe otra empresa dominante: Televisa y -parafraseando a Manuel Bartlet- "su cola Televisión Azteca".
Clara Luz Álvarez
Respecto de llamar a las cosas por su nombre, creo que ponerle Ley Televisa es la mejor mercadotecnia, pero no podemos olvidar la infamia que se hizo a la nación mexicana al emitir esa reforma a ciegas y oídos sordos en el Congreso.

Por otra parte, para mí, el acuerdo de convergencia no es un enorme beneficio, como se ha querido vender a los ciudadanos. Si existe un proceso mal encauzado en cualquier institución, debe modificarse el proceso, no cambiar el marco jurídico.

No creo que la idea de Telmex sea incursionar en el terreno de la televisión de paga; sin embargo, tiene un peso específico. Pienso que el Acuerdo de Convergencia le está dando a Telmex -más que la posibilidad de prestar televisión restringida- una posición más fuerte de negociación en cuanto a contenidos con Televisa, independientemente de que Grupo Carso sea acreedor de aquélla. Ambos tienen relaciones bastantes complicadas: ¿quién manda en quién? ¿Son verdaderos rivales o son socios? A fin de cuentas si me preguntaran cuál es el beneficio efectivo de Telmex, diría que no es tanto ahorrarse una contraprestación por modificar su título de concesión o entrar en el terreno de la televisión restringida, sino tener un punto mayor de negociación en materia de contenidos. Y no creo que los vaya a prestar en una forma tradicional de televisión por cable, ni nada por el estilo, sino a través del acceso. Si Telmex tiene ya 94% de acceso a los hogares, lo que va a necesitar es el contenido. En otras palabras: lo que Teléfonos de México busca es desarrollar toda una infraestructura para ser proveedor de contenidos.
Gabriel Sosa Plata
Al menos en la prensa veíamos cierta polémica o cierto distanciamiento entre Televisa y Telmex por el Acuerdo de Convergencia. Incluso surgieron versiones de que realmente Televisa no quería ese acuerdo, porque el único con capacidad económica y recursos técnicos suficientes para poder enfrentársele en el ámbito de la industria del entretenimiento y de la televisión, sería precisamente Telmex.

Sin embargo hay quienes también aseguran que en realidad todo era un teatro, que ellos ya estaban puestos de acuerdo, pues en efecto son socios desde hace mucho tiempo. Se habla de un arreglo, sobre todo en materia de contenidos. Televisa le proveerá de contenidos, lo que significará para ambos jugosos ingresos.
Francisco Vidal
No debemos perder de vista lo que le está pasando a Telmex: está teniendo problemas para sacar más dinero en nuestro país. Cada vez tiene mayores problemas para crecer en México. Realmente el crecimiento adicional de sus ingresos los está consiguiendo en el extranjero, por eso se ha dedicado a comprar empresas en otros países. En México lo que le está dando un porcentaje mayor es, curiosamente, Internet.

Telmex no tiene por qué ponerse a producir contenidos. Hay 20 o 30 empresas en el mundo que producen infinidad de programas y más ahora con los sistemas satelitales de traducción directa. Yo puedo ofrecer un servicio de contenidos, hasta sin TV Azteca o Televisa y jugármela. Multivisión se la jugó así con su sistema MVS. MAS TV parece que ya llegó a su cuota de crecimiento; prescindió mucho tiempo de TV Azteca y Televisa, pero ahora hasta lo presume. En fin, considero que contenidos hay, los puedo comprar, y no tienen que ser de Televisa o TV Azteca.

Y por último: la presión de los ingresos también es para Televisa, porque yo no sé cuánto va a soportar su servicio de televisión restringida y la abierta. Televisa tiene la necesidad de diversificar sus ingresos y por eso está poniendo casas de apuestas y líneas aéreas.
Gabriel Sosa Plata
He leído estudios de audiencia, sobre todo norteamericanos, que refieren que lejos de caer los ratings de la televisión en los países desarrollados, siguen con un crecimiento impresionante, no obstante la diversidad de alternativas de información y entretenimiento. Y en el caso de México, también es notable. Al menos las encuestas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) demuestran que los ratings de la televisión no se han caído, por el contrario: han mantenido una tasa de crecimiento. Quizás Francisco se refiere a que dentro de 10 o 15 años veremos esa caída ante el crecimiento de la televisión de paga, el consumo de Internet, el iPod y otras alternativas que tienen sobre todo los jóvenes.

México tiene una penetración de sistemas de televisión de paga de alrededor de 25% a diferencia de otros países como Estados Unidos o los países europeos donde es de 65 o 70%. Se ve más televisión de paga en esos países que televisión abierta. Ahí sí piden los empresarios de televisión abierta que se transmitan sus canales de entretenimiento en señal restringida, pero en México no ocurre eso por las diferencias sociales y económicas.
RMC: Este acuerdo de convergencia, ¿qué implicaciones directas tendrá para los usuarios?, ¿qué impacto tendrá en términos culturales, de contenido e incluso en términos políticos o en cuanto a transición democrática y participación social? Pareciera un tema tan especializado que se plantea en muchos términos técnicos y sin tomar en cuenta el aspecto sociopolítico y de los usuarios.

Comentarios: este es una nota que nos habla el porcentaje que tiene México, y que los estados unidos , también , es un país muy rico en tecnología , y que tanto es el porcentaje que la gente ve televisión en los diferentes países.